junio 22, 2020

Foto de Thatcher

En estos días de pandemia, hemos visto más TV que de costumbre. Tratando de equilibrar un poco el contenido entre noticias negativas producto del COVID 19 y películas banales o simpáticas, pero poco edificantes, hemos mezclado documentales, películas o series sobre personajes o eventos históricos que cambiaron la humanidad. La toma de Constantinopla, la dinastía de los Medicis, o la menos recomendable de los Borgia, la de Catalina La Grande, la vida en la corte de Luis XIV. Ni para que hablar sobre la película “Lincoln” que le ganó el Oscar a su interprete Daniel Day-Lewis. El documental en CNN sobre su General Ulysses S Grant en su guerra contra los esclavistas-secesionistas sureños, como la otra mano de Lincoln, la de las armas, han sido todas, por decir lo menos, edificantes.

Otras que vimos, sin embargo, han sido preocupantes: la más ilustrativa,  la que nos muestra los últimos días de Hitler en el Bunker, basado en la historia de Gertraud «Traudl» Junge, (“The Downfall”, no se la pierdan) su secretaria personal que sobrevivió al suicidio colectivo de su “círculo íntimo” y que mantuvo en silencio sus vivencias hasta finales del siglo XX, al lado de este horroroso engendro de la humanidad. Esto para mencionar solo algunos temas que vale la pena visitar en estos días de forzosa meditación, introspección y preparación para el día que podamos reincorporarnos a la vida activa post Corona Virus.

Dos personajes, sin embargo, me impactaron por lo reciente de su paso por el mundo y por lo determinantes que fueron en producir cambios fundamentales en la historia de nuestros pueblos. Me refiero a Winston Churchill y Margareth Thatcher. Del primero, dos películas magistrales: “Into The Storm”, basada en uno de los 5 tomos de su autobiografía, “Se Cierne La Tormenta” que describe ese ambiente de tensión europea entre  1935-38 y el otro, ya metido en plena guerra ”Su Hora Más Oscura” (“His Darkest Hour”, por su titulo en Inglés), nos dan una visión maravillosa sobre este personaje, tal vez el más importante del siglo pasado.

En relación con la Thatcher, la película impecablemente interpretada por esa grande del cine moderno, Merryl Streep, cuyo título fue el usado por los Rusos, “La Dama de Hierro” (“The Iron Lady”). Estos tres temas disímiles, Hitler, Churchill y Thatcher, pero de alguna manera relevantes por ser aplicables a nuestros días, me impactaron sobremanera y trato de resumirlos así:

Winston Churchill - Wikipedia
Una foto de Churchill que expresa el carácter y el temple de este personaje
Margaret Thatcher | The iron lady, Margaret thatcher, British ...
Margareth Thatcher- La “Dama de Hierro”. La foto habla más que mil palabras.     

El grado de fanatismo que logró Hitler de sus seguidores. Nada de lo que dijera o hiciera podría ser percibido de forma diferente a lo que él quisiera que fuera percibido o actuado. Contaba con una maquinaria de información impecable en su concepción, pero macabra en su ejecución y en su manera de moldear y manipular la opinión pública. ”Trudi”, en sus memorias Until the Final Hour, por su titulo en Inglés, alegó, durante los juicios de Nuremberg, que ni siquiera se enteró de las atrocidades de los campos de exterminio, a pesar de que manejaba desde 1942 hasta el día del suicidio del Fuhrer en 1945, toda su correspondencia personal. El que Joseph Goebbels  su ministro de propaganda, (imitado y seguramente adulado hoy día en silencio por muchos directores de ministerios de “comunicaciones” por su más benigna connotación- Haló Venezuela?) y su esposa Magda hubieran asesinado con barbitúricos y con cianuro a sus 5 hijas y a su hijo en el propio bunker, y luego se hubieran suicidado ellos mismos e hicieran que incineraran sus cuerpos parejo con los de Hitler y Eva Braun, creo que ilustra ad nauseam lo que un líder puede hacer si logra hipnotizar a las masas. Para muestra también, un botón; Jim Jones en Georgetown, Guyana, con su diabólico “cool aid”. Suicidio colectivo.

Triumph of the Will Propaganda Film | Facing History and Ourselves
Una de las primeras escenografías de Albert Speer para Hitler. Nurenberg en los años 30. La teatralidad hipnótica ante las masas.  
Jonestown, a Personal Recollection - David Hume Kennerly
El resultado de los fanatismos frenéticos ante personajes mesiánicos. Jim Jones en Guyana en su macabro “Jonestown”.

Las historias de Churchill y la Thatcher, sin embargo, me dejaron sentimientos más bien de admiración y meditación forzada. Tanto el uno como el otro eran recios de carácter, tenían convicciones fuertes, bien fundamentadas e hilvanadas. Sus narrativas sobre el mundo que los rodeaba y sobre la visión que tenían sobre el futuro de sus respectivos países, hicieron historia. Ambos se fueron en contra de la “sabiduría convencional” de sus tiempos. Churchill sobre la blandengue posición de Chamberlain y de gran parte del pueblo Inglés que aspiraba y promulgaba abiertamente al “diálogo” con Hitler, una búsqueda de una “paz negociada”. Veía con terror el armamentismo Alemán, las concentraciones fanáticas orquestadas por Albert Speer, ese arquitecto que comenzó diseñando los grandes espectáculos políticos de Hitler, convirtiéndose en su arquitecto de cabecera y, finalmente, en su ministro de producción bélica en las postrimerías de la guerra. Sus escenografías políticas son consideradas hoy día clásicos de la manipulación teatral de las masas. Churchill fue vilipendiado, echado y rechazado por el pueblo, en plena época de la pre-guerra mundial. Pero su visión y sus premoniciones, tan abucheadas y ridiculizadas, resultaron desgraciadamente verdaderas y al ver las invasiones de Polonia y luego de Francia, no tuvieron en Inglaterra más remedio que llamarle con una especie de esa frase que en Colombia tuvo gran resonancia : “Coronel, salve usted la Patria”. Cuando Hitler bombardea Coventry, trata de negociar con Churchill un «armisticio», (más bien una capitulación?), bajo el convencimiento de que los ingleses eran una raza floja, no como sus recios Arios. Sus expertos en inteligencia percibían, al leer los diarios ingleses,  una población petrificada del miedo, amedrentada, abrumada ante la superioridad bélica alemana. Churchill, en esos arranques de genio, o de locura dirían algunos, le contesta que bajo ningún motivo considera su propuesta y que Inglaterra peleará hasta su ultimo hombre. Sus discursos ante la Cámara de los Comunes, en la primavera y el verano de 1940 hacen parte de la leyenda y de la historia británica.

How Winston Churchill Endured the Blitz—and Taught the People of ...
Churchill “aguantando la embestida”, como diríamos en lenguaje taurino, durante los días aciagos del los bombardeos Alemanes

Ya en la guerra, la otra característica de Churchill que vale la pena resaltar fue su tenacidad y su liderazgo en medio de los bombardeos alemanes a Londres, con varias batallas fracasadas en los frentes continentales, donde cientos de miles de soldados ingleses morían cada mes en condiciones de inferioridad numérica, de preparación y de armamento, comparado con el aparato bélico de Hitler. Ese liderazgo no solo ante el parlamento inglés donde le rogaban que buscara un acomodo con Hitler, sino en las calles delante del pueblo Inglés que lo percibía indiferente y por encima del pueblo, lo tenían contra las cuerdas. Sin embargo, en un momento de visión y de genio, visitó el hospital en medio del peor brote de enfermedades respiratorias causadas por el frio, el hollín, (que no dejaba ver ni a un metro de distancia), causado por las chimeneas de carbón con que los Londinenses trataban de pasar la peor helada de su historia reciente. Al presentarse allí, entre los enfermos y médicos y al improvisar un discurso cargado de empatica compasión y responsabilidad, cambiando de un plumazo la percepción de todo un pueblo y la voluntad de lucha y resistencia del mismo, es una escena de la película digna de verse varias veces. Comparaciones actuales con líderes cuando en Colombia nadie se atrevía a salir de sus casas, circa 2000 o recientemente ante la pandemia, son de rigor.

Margareth Thatcher; llega igualmente en un momento de la vida de una Inglaterra sumida nuevamente en esa teoría de un “Estado de Bienestar” (o su nombre en Inglés, un “Welfare State”). Empresas en bancarrota agobiadas por impuestos que llegaron a significar más del 80% de sus ganancias operativas, sindicatos que tenían paralizado el transporte por huelga de sus trenes, los suministro de carbón, la recolección de la basura, los servicios básicos, manifestaciones “anti-sistema” por doquier. Su terapia de choque se gana la enemistad no solo de sus oponentes, cosa de esperar, sino, más aún, de sus propios seguidores en el gobierno, en el congreso, en su propio gabinete y en sus votantes originales. Se necesitó un caso fortuito, su propia “hora oscura”, la invasión por parte de Argentina a las Malvinas, conocidas en Inglaterra como Las Falkland Islands. Nadie creyó en Argentina, quienes habian calculado que en ese momento de debilidad inglesa jamás tendrían voluntad para aceptar una guerra a tantos miles de kilómetros de distancia de su país, ni sus propios súbditos, que veían como una locura arrancar una guerra en semejante crisis doméstica y a semejante distancia, se imaginaban que fuera a enviar la armada inglesa con el costo en dinero, vidas y, más importante aún, ante la posibilidad de una derrota por lo poco preparados que estaban para semejante eventualidad.  Su dificilísima decisión de hundir el barco Argentino “General Belgrano” causando la muerte de 323 personas, y de la muy entendida y esperada represalia argentina al hundir 6 barcos ingleses especialmente el Coventry y el Sheffield, y por los muchos daños y muertes causados por los cohetes Exocet en manos de los argentinos, constituyeron su prueba ácida. De repente, las enormes pérdidas de vidas de los argentinos con el hundimiento del General Belgrano, significaron un cambio en la voluntad argentina de continuar batallando, lo que significó un cambio en el rumbo de la guerra y, en cuanto a Inglaterra, la consagración de Thatcher como la heroína del momento. Su sobrenombre “La Dama de Hierro” se convirtió en su “reconocimiento de marca” y significó sus reelecciones sucesivas hasta completar 11 años de mandato, el más largo de cualquier Primer Ministro Británico del Siglo XX. Su propia personalidad, recia y combativa, significó al final su derrota dentro de sus propias huestes y su retiro a la vida privada, al comienzo con enorme popularidad internacional, popularidad que se fue opacando y finalmente apagando por la gran derrota de su vida: una mujer de semejante inteligencia y carácter cayó rendida ante una demencia senil que la postró progresivamente durante 12 años. Su muerte en un hotel, sola y ausente ante todo y ante todos, fue el anticlímax de su vida en comparación con su meteórica carrera y logros.

Margaret Thatcher: 100 Women of the Year | Time
Margareth Thatches felicitando a los comandantes por su actuación en las Malvinas (Falkland Islands)

George Santayana, el filósofo-historiador, hizo famosa la frase “Quien no aprende de la historia, está condenado a repetirla”.

Vivo en Miami hace 43 años, nací y crecí en Colombia hasta los 20 años.  Considero ambos países, mis países. Durante los años 80 y 90 en Colombia fuimos testigos y a su vez víctimas de secuestros y hasta dos muertes de familiares inmediatos por motivo del desdoblamiento de la estructura ética y moral de Colombia causada por las drogas y la guerrilla.

En nuestro afán de encontrar la paz, el presidente Andrés Pastrana puso las dos mejillas de su cara en ese gesto proverbial y bíblico y el país al ver la manera como todos los actores terroristas desentendieron su bonhomía, se llenó de indignación. Eso dio paso a que llegara el candidato Alvaro Uribe a escena. Uribe, como le conocemos por su apellido, venía advirtiendo, al estilo Churchill, sobre la “tormenta en ciernes” del país. Casi le cuesta la vida durante su campaña con una bomba que destrozó su auto y lo dejó sordo por mucho tiempo. Pudo articular una narrativa de “mano firme y corazón blando” y devolvió al país el orgullo, la autoestima, la seguridad (que llamó “seguridad democrática”) y el sentido de pertenencia y de democracia liberal a las gentes de Colombia. Dos pasos simbólicos y prácticos, el de llenar la troncal desde Medellin hasta Cartagena de soldados cada unos cientos de metros entre sí, y el comenzar una serie de “cabildos abiertos» en los pueblos cada fin de semana, práctica que mantuvo sin descanso durante todos y cada uno de los fines de semana de sus 8 años de mandato, fueron factores determinantes en ese paso de dar confianza al país. Me recuerdan esos gestos simbólicos de Churchill aludidos antes. Su mandato significó un período de consolidación de la democracia y las instituciones. Dejar el mando con el más alto índice de aceptabilidad de presidente alguno luego de 8 años de desgastador gobierno, no fue cosa de poca monta. Cualquier otro mandatario, con solo 4 años en un país descuadernado como el que encontró, hubiera terminado con índices muy bajos como hemos visto en países al fondo del cono sur. El dejar el cargo con el 80% de aceptación, cifra que mantuvo durante los 5 años siguientes, es un lujo que nadie ha podio igualar en tiempos modernos. Que cometió errores, claro. Que Pastrana los cometió? Claro! Que la Thatcher y Churchill los cometieron igualmente? Claro!. Pero lo que si no dejó la menor duda fue que cada uno de estos personajes, hicieran lo que hicieran, incluyendo sus errores, los llevaron a cabo pensando en que era lo mejor para el país y no para ellos personalmente. Ese ha sido el factor determinante de estos mandatarios si los comparamos con otros.

La tremenda soledad de Andrés Pastrana
La tremenda soledad de Andrés Pastrana cuando “Tiro Fijo” el jefe de las FARC, lo dejó plantado. Aún así, continuó con su oferta de encontrar la paz.   
Álvaro Uribe Vélez, "invitado especial" a una reunión de los ...
Alvaro Uribe Vélez; artífice de un renacer de Colombia, arriesga a pasar a la historia como algo parecido a lo
sucedió al general Ulysses S. Grant, quien ganó la guerra y perdió la paz. Una tragedia para la democracia si esto sucediera.    

Creo estar acertado al decir que la historia será más positiva hacia Andrés Pastrana por haber desenmascarado a la guerrilla y a Uribe por haber consolidado un ambiente de seguridad y democracia como hacía mucho tiempo no tenía el país.

Colombia tiene ahora en el presidente Iván Duque, alguien interesado en consolidar y sanar heridas causadas por lo que a toda vista se percibe como un proceso de paz convulsivo,  negociado aparentemente más para lograr un premio Nobel que como consolidación seria y profunda de la democracia liberal entendida en el mejor sentido de la palabra. Una paz anhelada por todo el mundo. Paz que buscaron también recientemente los presidentes Betancur, Pastrana y Uribe , sin lograrlo. No se daban las condiciones. Al firmarla como se firmó, a rajatablas, en un desespero frenético por lograrlo antes de terminar el mandato presidencial, hubo que dar concesiones, pasar por alto muchísimas cosas delicadas y fundamentales (paz con impunidad?), y se rubricó de manera tan abrupta sin acatar la voz del pueblo que la había rechazado en la convocatoria pública meses antes, la deja en un estado de debilidad y fragilidad preocupante. Nadie quiere eso, pero el panorama no da para mucho optimismo.

Duque, hasta hace unos tres meses, venia viviendo el equivalente de su propia “Hora Más Oscura”. Como no quiso negociar lo que en Colombia llaman la “mermelada”, es decir la manera poco ortodoxa de lograr apoyos de partidos de oposición, nada le salía bien. Las encuestas lo castigaron durante año y medio con índices de aceptación bajísimos. La prensa, tanto la institucional y tradicional y ni para que hablar de la de las redes sociales, lo tenían abrumado, muy probablemente porque no los irrigó con generosas pautas de publicidad, especialmente a medios que ya venían de capa caída desde hace muchos años por motivos de esta era digital de las comunicaciones. Se le apareció su “Malvinas”, el COVID 19, y se creció! Mostró su carácter, su don de mando, su templanza, su aguante y el país comenzó a ver en el al estadista a quien el país le cabe en su cabeza. Ojalá logre al final completar su misión de sanación y estabilidad institucional. No la va a tener nada fácil. La pandemia, que le sirvió para mostrar la cualidad de estadista que es, puede ser la maldición que lo aplaste.  

Corre el peligro de que se muestre exageradamente intransigente ante los términos de apertura económica y anímica de la población. El dejar hasta Septiembre 1 el país sin transporte aéreo internacional y a los mayores de 70 años encerrados en una especie de “casa por cárcel”, espero no pasen factura de cobro como le pasaron a la Thatcher por su terquedad. Hay estudios matemáticos que demuestran que si el 65% de la población usa máscaras, se lava las manos con desinfectantes con frecuencia y practica distanciamiento social  disciplinadamente, hace muchas semanas podríamos haber comenzado la apertura. Es fácil criticar el partido de futbol  del día anterior, pero el tener cintura de aquí en adelante va a convertirse en factor determinante de su éxito. El Corona virus puede dar al traste con todo este esfuerzo monumental, toda esta disciplina colectiva emanada de un líder que la entiende. Lo peligroso es que los demagogos y populistas, los que en la era de Churchill atacaban precisamente su tenacidad, puedan en este caso ganar la batalla por el solo hecho del enorme costo financiero de la pandemia. Sería una tragedia el dejar que esto sucediera. Nadie parece entender que podemos descender de verdad hacia una Venezuela si eso ocurre.

Conservative lawmaker Ivan Duque wins Colombia's presidential ...
El presidente Ivan Duque fomenta la convivencia ciudadana sin dejarse empujar hacia prácticas pasadas de procesos poco claros de obtención de apoyos políticos o de los medios.

Queda por ver qué va a pasar con este otro país de nuestro amor y devoción: Los Estados Unidos. Las masivas concentraciones de campaña, más un show que un encuentro mental programático serio y profundo, preocupan. Son unas escenografías que venían funcionando muy bien y aun cuando menos exitosas en calidad teatral que las de Albert Speer, son preocupantes por el grado de fanatismo y desenfreno que han logrado en las gentes. Esto, ante un presidente que fomenta solapadamente la división, la lucha de clases y de razas, que reniega del papel de este país ante el mundo, que se pelea con sus amigos y entra en amistades poco claras con sus enemigos, y que como revelan sus propios ex funcionarios y copartidarios, incendia las masas  en vez de convertirse en un bálsamo de sanación de un país convulsionado por una pandemia sin igual y por un panorama económico posiblemente catastrófico. No recibirá un Nobel, obviamente, a pesar de que crea que se lo merece, pero la búsqueda de una reelección a cualquier costo, (el fin justifica los medios nuevamente en escena) es muy preocupante porque de paso se lleva por delante las instituciones, baluarte inmaculado de la historia de este país.

Hay similitudes entre el ambiente reinante en 1934-37 y lo que ocurre hoy. Hay que aprender de los errores de entonces.

Todas las historias enumeradas al comienzo de este artículo, entran en este crescendo del final de este primer tiempo de un partido imaginario, no solo en el país, sino del planeta entero. Solo hasta las elecciones de Noviembre podremos comenzar el segundo tiempo local, ya sea con la reelección o con un nuevo mandatario. Pero cualquiera que sea, será de gran impacto en el segundo tiempo del partido a nivel global. Ojalá los que manejan estos temas se vieran estas películas, documentales y series, o se leyeran los libros que las motivaron, para evitar el repetir horrorosas historias en el futuro. No quisiera, como dice el título de esta crónica, que Geroge Santayana se saliera con la suya, aquello del que no aprenda de la historia estará condenado a repetirla. 

Rodrigo Arboleda, Junio 2020

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Rodrigo Arboleda

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